Deceit es como engaño, algo así. Click to enlarge…
Anoche me venía escuchando el Deceit en bicicleta. Me caí tres veces mirando hacia atrás por si venía algún vehículo, pero como sonó S.P.Q.R. me paré altiro (qué buena guitarra). Pensé en irme a andar a la carretera porque no hay nada más rico que bicicleta en ebriedad. Pero podía matarme, y mis amigos se podían enojar y podían echarle la culpa al Zapallo.
Pasan cosas raras cuando uno se toma una caja de vino en la calle con un amigo, es algo que nunca quiero dejar de hacer. Las calles de Buin son ideales para eso y siempre aparece alguien desconocido que es pariente o ubica a alguien a quien conocemos y así. Vida de pueblo. También pasa que conoces a alguien, lo invitas a un trago y él te invita a otro hasta quedar “vueltos perros”. Algo así fue anoche, y me gané unos Lucky Strike, me queda uno aún.
Me caí de hocico, por decirlo de forma elegante, cuando intentaba recoger piedritas para tirarlas a la casa del Flaco. “Como en los viejos tiempos”. Eso hablábamos con el Fabián. Sólo recordamos los viejos tiempos y los nuevos tiempos los pasamos recordando. Tonteras de la vida del vago. Ya no hay más grandes éxitos que golpear. No sé por qué escribí golpear, pero lo voy a dejar porque soy valiente.
Se vienen nuevos tiempos. Luego de mi primer homocidio y de mis primeros 5 años de cárcel y un día. Se vienen nuevos tiempos luego de quince tocatas de $500, de esas en que uno sale doblado y con moretones en los lugares más inesperados.
Se vienen amigo mío, tal y como Andrómeda a la Vía Láctea.


