Vendo los platillos de la batería que nunca compramos con la banda innombrable. Vendo la guitarra eléctrica con el amplificador que me compré para usar en la innombrable. Es chistoso, porque en segundo medio estábamos intentando armar una banda con mis mejores amigos en ese entonces y me compré el bajo porque elegí ser la bajista. El grupo cagó al mes más o menos y tuve que vender el bajo (después de haber tocado en otra banda con el Fabián). Nunca me resultan las cosas, pero es porque cada vez que ha cagado algo en mi vida, proyectos de ese tipo, ha sido porque me he relacionado con las personas equivocadas. Mi problema: siempre sé y siento que son las personas adecuadas, aunque existan problemas en el fondo y yo sienta que no necesitan solucionarse para que la cosa funcione.
Eso conversábamos ayer con el Jorge. Mentira, fue el miércoles. Me confundo porque me empecé a tomar las drogas innombrables para dormir que me dejan hablando estupideces, cayéndome y olvidando el 70% de las cosas que digo/hago.
Ahora por fin hay un proyecto que me motiva mucho y espero que funcione: El Club de Bicicletas. Bueno, no tiene nombre, pero vamos a arreglar nuestras bicicletas y vamos a salir a andar mientras filosofamos sobre los distintos tipos de llaves que existen y de aquellas que son precisas para aquellos, pegamentos, cámaras, bombas, bombines etc. Hay conocimiento, lo hay.
He visto tantas películas y series que no soporto mirar al computador mucho rato y con el Jorge recordé lo divertido que es hablar con las personas en persona (VLR). Echo de menos a mis amigos del verano del 2006, cuando éramos repartidores de cartas y en la tarde como a las 7 (mi hora favorita en verano) nos tirábamos en la plaza con nuestras bicicletas a fumar marihuana.
En fin.
Entonces vendo esos instrumentos que no me sirven, pero que a otros sí, para arreglar mi bicicleta, dejarla a todo terreno y salir a pasear para no estar todo el día frente al computador, para hacer algo. Jorge quiere organizar un club de lectura, yo no quiero leer, así que voy a ir a escuchar. Ojalá le resulte porque ese cabro es movido, pero tampoco se junta con la gente adecuada.
Es raro, para mí, pensar en cosas que no sean un carrete o una tocata (donde me voy a curar, obvio). Como pensar en la película que queremos hacer con el guatón, pensar en salir a pasear aunque sea a tomarse una chela a Rancagua (que no es lo mismo que carretear). Miles de hueás que se pueden hacer lúcida, como cuando nos fuimos al cerro Concepción con el Miguel a fumarnos unos caños y recitamos Alturas del Machu Picchu, uno y uno. Después fuimos al acuario (la mejor hueá del mundo es ir al Museo volao) para rematar la tarde con una chorrillana en el J. Cruz.
Ya, vendo los platillos y la guitarra, si es que a alguien le interesa, aquí estoy.






Muy güeno eso de cambiar los instrumentos por la bicicleta. Yo no hago ninguna de las dos cosas, así es que opino como porque opinar es divertido nomás.
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Bill Hicks es la mejor hueá que hay entre Canada y México (excepto quizás Eddie Vedder, pero ese hueón es un canadiense nacido en USA, nada más). Lo de Stewart se puede ver acá http://www.thedailyshow.com/ (¡suben los capítulos completos!) y en youtube hay una entrevistas terrible de güenas.